Un mundo que cambia, una infancia que proteger: asistimos a «El mundo que viene», el congreso internacional de Fundación Ibercaja

EL Palacio de Congresos de Zaragoza acogió la primera jornada de «El mundo que viene», el congreso internacional con el que Fundación Ibercaja celebra su 150 aniversario. Una jornada en la que se habló de geopolítica, inteligencia artificial y orden mundial y nosotras estuvimos allí.

«Sin bienestar no hay desarrollo.» Lo dijo María Neira, de la OMS, cerrando una jornada que había empezado horas antes hablando de guerras, inteligencia artificial y reequilibrios de poder entre potencias.

La infancia, al final y en el centro

El último bloque lo ocuparon Sheema Sen Gupta, de UNICEF, y María Neira, de la OMS. Su tesis era sencilla y poco habitual en este tipo de cumbres: cuidar a la infancia no es un capítulo aparte del progreso, es la forma más eficaz de conseguirlo.

Neira pidió darle la vuelta a la lógica y poner el dinero en prevenir antes que en reparar, en la violencia y los abusos sobre los niños, y midió el éxito de una sociedad por el bienestar de su gente más que por sus cifras. Sen Gupta habló de las niñas que siguen sin acceso a lo básico y de proteger a los menores en un mundo que ya es digital desde la cuna. Las dos coincidieron en dos frentes que cualquier familia reconoce sin esfuerzo: enseñar a convivir con las pantallas y frenar la obesidad infantil como lo que es, un problema de salud pública.

Ambas defendieron que proteger a la infancia no es un asunto sectorial ni secundario, sino una de las formas más eficaces de construir sociedades más justas, resilientes y sostenibles.

María Neira reclamó una auténtica revolución de la prevención primaria y planteó algo que da que pensar: que el desarrollo de una sociedad debería medirse en función del bienestar de las personas, porque sin bienestar no hay desarrollo real. Habló de paliar la violencia y los abusos sobre la infancia e invertir en prevención antes de tener que reparar.

Sheema Sen Gupta puso el foco en la desigualdad que sufren muchas niñas en el acceso a recursos básicos y en la necesidad de garantizar un uso seguro de la tecnología por parte de la infancia. Las dos coincidieron en dos retos que nos suenan muy de cerca en cualquier casa con peques: educar frente a los riesgos digitales y abordar la obesidad infantil como un problema de salud pública. El mensaje compartido fue claro, proteger hoy a la infancia es la mejor garantía de un futuro más sano y más justo.

Antes, el mundo que les espera

Todo lo anterior de la jornada fue, en realidad, el escenario de fondo. El mundo en el que esos niños van a crecer.

Durão Barroso, expresidente de la Comisión Europea, lo describió como un momento sin precedentes por lo rápido que cambia todo, entre la inteligencia artificial, la inestabilidad geopolítica y los movimientos de población. Pero no fue derrotista: insistió en que el futuro no está escrito y depende de lo que hagamos. Después, Josep Borrell, el expresidente mexicano Felipe Calderón y Un-Chan Chung, ex primer ministro surcoreano, dibujaron un planeta a la vez más conectado y más roto. Calderón avisó de que la inteligencia artificial puede alimentar prejuicios y dividirnos, y defendió la ética como freno. Chung dejó una idea que se quedó flotando: que detrás de casi todos los grandes conflictos hay, en el fondo, miedo.

En el turno de los valores, los nobeles de la paz Mohan Munasinghe (2007) y Tawakkol Karman (2011) defendieron que no hay progreso que valga sin ética detrás, y pusieron sus esperanzas en los jóvenes, a condición de educarlos en empatía y en rechazo a la injusticia. Y en el de tecnología, Pilar Manchón (Google) y Omar Hatamleh (NASA) dejaron claro que el problema de la inteligencia artificial no son las máquinas sino lo que hagamos las personas con ellas. Manchón subrayó algo que toca de lleno a las próximas generaciones: bien usada, la IA puede abrir el conocimiento a mucha más gente.

Una segunda jornada por delante

El congreso continúa con una segunda jornada que seguirá abordando estos grandes retos. Con esta cita, Fundación Ibercaja reafirma, en el marco de su 150 aniversario, su compromiso con la generación de conocimiento y el debate público sobre los desafíos que tenemos por delante.

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