De excursión por el Pirineo con niños pequeños. Parc d’Ours en Borce

Terminaron las vaciones. Snif, snif… Tiempo de organizar la ropa del cole, de forrar libros, de cuadrar horarios…. y de descargar las tropecientas fotos de las vacaciones! ¿Donde han quedado esos tiempos en los que hacíamos 36 fotos, 36, ni una más ni una menos de cada excursión? Bueno, 72, si eras derrochón y hacías dos carretes….

Hete aquí que ahora me veo, las noches de septiembre ordenando los dos millones de fotos de este verano, foto arriba, foto abajo, porque cuesta tanto trabajo borrar ni tan siquiera una! Que si en esta tiene un gesto muy gracioso, que si esta está borrosa pero se me ve delgada, que si en esta sale un trozo de la cabeza de ese guía tan majo que nos hizo la visita y así nos acordamos de él…. En fin, que llevo ya dos noches acostándome a las tantas haciendo carpetitas en el ordenador, para clasificar todas esas fotos que nunca llegaremos a ver….

Pero el caso es que organizando instantáneas, y antes de que el disco duro de mi cabeza -que tiene muy poca capacidad- resetee las vacaciones, he querido rescatar algunas fotos de días inolvidables en los que disfruté a tope con mis dos hombrecitos. Uno de esos días es el que hicimos una excursión al Parc d’Ours (parque de los osos) de Borce, en Francia, sitio que recomiendo a todos los que tengan niños de 2 a 12 años, más o menos. Los míos tienen 4 y 7 (aunque la hicimos el verano pasado, con 3 y 6) y les encantó.

Borces es un pequeño parque faunístico, situado al sur de Francia, al poco de pasar el túnel del Somport y dedicado a los osos. Lo de dedicado quizá sea un poco pretencioso, porque es muy chiquitín, muy de andar por casa, pero cuando los niños son pequeños, cuanto más manejable sea el tema, mejor. Quienes hayan estado en La Cuniacha, en Tramacastilla de Tena (Huesca), se harán una idea. La Cuniacha es muy interesante, pero sí que es verdad que para niños tan pequeños quizás se haga un poco pesado.  Puedes ver linces, bisontes y demás bichos espectaculares a sus anchas (bueno, los linces un poco huidizos de ver…), e incluso igual se te cruza un ciervo a tu paso mientras andas, pero sí que es verdad que hay que andar bastantes cuestas. Yo estuve cuando mi hijo mayor tenía dos años y medio y casi nos da un yuyu. Para niños muy pequeños, o vas con mochila de montaña o se les hará muy pesado. Del carro olvidaos, por mucho todo terreno que sea.

En Borces el tema de los carros es similar, aunque los caminos son más cortos y las cuestas menos empinadas. O al menos, así me lo pareció a mí. He estado un par de veces y en ambas ocasiones vi por allí a niños bastante pequeños que disfrutaban mucho (los míos incluidos). Sobre todo les gustará la parte del principio, una especie de granja en la que hay conejos, gallinas, burros, cabras y jabalíes enanos (de esos tipo Pumba, el del Rey León) y puedes acercarte a tocar a todos los animales y darles de comer.

Con un poco de suerte, si hay crías, los cuidadores del parque dejan que los niños le den el biberón a los cabritillos.

donde ver animales en el pirineo con niños

Luego está la parte de los osos: una familia de osos con sus oseznos en un reciento al aire libre bastante grande. Se rodea caminando esta zona del parque para ver a los animales, que están ahí todos aburridos. Esto no me gustó, la verdad. Estarán muy bien cuidados, no lo dudo, y en su entorno, pero eso de ver animales en cautividad me da mucha tristeza. Antes de salir del parque, bastantes paneles explicativos y una especie de exposición nos habla de los osos de la zona.

También hay ciervos, aunque bastante menos que en LaCuniacha, o por lo menos, se dejan ver menos.

El paisaje también merece mención aparte, a mi parecer.  Si lleváis prismáticos, podréis contemplar aves y el pueblo, que está en las faldas de la montaña, bajo el parque. Si no lleváis, hay varios del parque a disposición del visitante (con el típico candado y la cadena metálica, que somos todos muy majos pero hay por ahí mucho amigo de lo ajeno).

El entorno, a pesar de estar a tan solo unos kilómetros del Valle del Aragón, es radicalmente distinto al del lado español. El valle más cerrado, las montañas más altas (o eso nos pareció), los pueblos tan pintorescos como aburridos… A nosotros nos dió la sensación de que, más que cruzar el Túnel del Somport, hubiésemos entrado en el túnel del tiempo, porque salimos de Jaca con un día radiante y soleado, en bermuda y camiseta de tirantes y cuando nos plantamos al otro lado del túnel estaba nublado y con un frío que pela. Montamos en el coche con jerséis, una tarde oscura y medio destemplados y llegamos a casa con un precioso sol poniendose tras la Peña Oroel.

Bueno, como todo, con sus más y sus menos, pero aún así, si estáis por el Pirineo aragonés, una excursión muy recomendable y cómoda para hacer con niños pequeños.

 

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