Guía para descubrir la provincia de Zaragoza en familia, zona a zona

La provincia de Zaragoza es un territorio enorme y sorprendentemente variado: castillos medievales, un desierto de película, pozas naturales, museos que parecen imposibles, lagunas llenas de aves y hasta minas en las que se puede entrar. Tanto plan junto puede abrumar, así que hemos organizado esta guía por zonas, pensando en cómo se planifica de verdad una escapada familiar: eligiendo una comarca y exprimiéndola en un día o un fin de semana.

En cada zona destacamos los planes que mejor funcionan con niños y los datos prácticos básicos.

(NOTA) Si queréis información más detallada, en otros artículos de la web ya hemos ido publicando reportajes de algunas de estas zonas, podéis visitar la sección Excursiones

Comenzamos.

Las Cinco Villas: castillos, románico y una ciudad romana

El norte de la provincia es territorio de piedra y de historia. Sos del Rey Católico, donde nació Fernando el Católico en 1452, es uno de los conjuntos medievales más completos de Aragón, perfecto para que los niños jueguen a ser caballeros entre murallas y callejones. Uncastillo completa el viaje en el tiempo con su conjunto románico, y muy cerca espera una de las sorpresas de la zona: el yacimiento de Los Bañales, una ciudad romana a cielo abierto cuyos pilares de acueducto siguen en pie en mitad del campo. Sádaba suma un castillo medieval de manual y Navardún un torreón con centro de interpretación sobre la frontera entre Navarra y Aragón.

Para los días de calor, la zona guarda dos planes de agua: el Pozo Pígalo, una poza natural en Luesia muy popular en verano, y el río Gállego, en el límite oriental de la comarca, donde varias empresas ofrecen rafting y multiaventura. Y en Ejea de los Caballeros, el museo Aquagraria acerca a los peques la relación entre el agua y la agricultura con una gran colección de maquinaria.

Dato práctico: esta zona funciona mejor como escapada de día completo o fin de semana, combinando dos o tres paradas. En Sos, la oficina de turismo del Palacio de Sada, la casa natal del rey convertida en centro de interpretación, organiza visitas guiadas de una hora por la villa; los horarios varían según la temporada y conviene confirmar en el 948 888 524. El yacimiento de Los Bañales, al que se accede desde Layana, está abierto todo el año y se puede recorrer libremente siguiendo sus paneles; la Fundación Uncastillo organiza además visitas guiadas y jornadas de puertas abiertas, con información y reservas en losbanales.com. *Conviene saber que el yacimiento no tiene aseos, los más cercanos están en Layana.

luesia

Tarazona y el Moncayo: mudéjar, bosques y leyendas

Al oeste, la comarca del Moncayo combina como ninguna otra patrimonio y naturaleza. Tarazona es una ciudad asequible y muy paseable, con la catedral de Santa María de la Huerta, las casas colgadas sobre el río Queiles y su curiosa plaza de toros vieja, octogonal y habitada. Si la visita coincide con el 27 de agosto, los niños alucinarán con el Cipotegato y su lluvia de tomates. A los pies de la montaña, el Monasterio de Veruela añade arte cisterciense y el recuerdo de Bécquer, que escribió allí sus cartas Desde mi celda.

El Moncayo, con sus 2.315 metros, es la gran montaña de la provincia. Su parque natural ofrece paseos entre hayedos, pinares y robledales aptos para todas las edades, espectaculares en otoño. Los pueblos del entorno esconden rincones con gancho para los peques: la cueva de Caco y el museo de la cetrería en Los Fayos, el pozo de los Aines en Grisel, una sima envuelta en leyenda, o los murales contemporáneos que decoran las calles de Torrellas. Los más deportistas tienen en Calcena escalada y vía ferrata, y Borja suma el santuario de Misericordia, conocido en el mundo entero por su Ecce Homo.

Dato práctico: la puerta de entrada más cómoda para familias es el paraje de Agramonte, donde el parque natural tiene su centro de interpretación principal, una antigua casa forestal con exposición interactiva junto a la que arranca un sendero botánico autoguiado. Abre fines de semana y festivos en horario de mañana y tarde, con más días de apertura en verano; conviene consultar horarios actualizados en rednaturaldearagon.com. El parque cuenta con otros dos centros de interpretación, en Añón del Moncayo y en Calcena.

Valdejalón y el Aranda: un castillo de cuento y arte en la calle

En el valle del Jalón y la comarca del Aranda el protagonista indiscutible es el castillo de Mesones de Isuela, el castillo de los Luna, una de las fortalezas mejor conservadas de Aragón. Su capilla, con una techumbre mudéjar de madera pintada con ángeles, se considera única en Europa y deja a los niños boquiabiertos. La zona da para más: el Museo del Juego y el Deporte Tradicional de La Almunia, los murales contemporáneos de Alfamén, la iglesia mudéjar de Santa María de Tobed, declarada Patrimonio Mundial, o los Ojos del Pontil de Rueda de Jalón, un conjunto de manantiales junto al río.

Dato práctico: el castillo de Mesones solo se visita con guía y hay que reservar en el teléfono 626 345 202. Los horarios cambian según la temporada, con más pases en verano y visitas concentradas en fines de semana el resto del año. El pueblo está junto a la A-2, salida 261.

Tierras del Piedra y del Mesa: agua, cuevas y balnearios

El suroeste de la provincia es la zona del agua por excelencia. El Monasterio de Piedra, en Nuévalos, es probablemente la excursión familiar más famosa de Aragón: un parque jardín histórico de unos 5 km de recorrido entre cascadas, grutas y lagos, con la cola de caballo como gran final, más la visita al monasterio cisterciense. Muy cerca, Ibdes guarda la Gruta de las Maravillas, una pequeña cueva que se completa con la cascada de la Paradera en la llamada ruta del agua, y Jaraba ofrece el barranco de la Hoz Seca, sus buitres y su tradición de balnearios. La comarca de Calatayud suma la torre mudéjar de Santa María la Mayor, y los amantes de la historia tienen el yacimiento celtíbero y romano de Arcóbriga en Monreal de Ariza, el hito cidiano de Alcocer en Ateca y, para futuros paleontólogos, el yacimiento de trilobites de Murero. En Cetina, el dance y la contradanza son una de las tradiciones más singulares de Aragón.

Dato práctico: el Monasterio de Piedra abre todo el año con horarios que varían según la temporada; la entrada es de pago, con descuento por compra online, gratuita para menores de 4 años, y conviene consultar horarios y comprarla en monasteriopiedra.com. El recorrido completo del parque no es apto para carritos, aunque existe un itinerario corto accesible (mejor con mochila porteando). La Gruta de las Maravillas de Ibdes abre con horario muy reducido y cambiante, así que hay que consultar y reservar antes a través del Ayuntamiento de Ibdes (ibdes.es).

Campo de Daroca y Gallocanta: murallas, un manantial mágico y miles de grullas

Daroca, con su impresionante conjunto de murallas y puertas fortificadas, es la capital histórica de esta zona del sur. A un paso está Anento, uno de Los Pueblos Más Bonitos de España, cuyo gran tesoro es el Aguallueve, un manantial que cae en forma de gotas por paredes de roca cubiertas de musgo y que en los inviernos más fríos forma estalactitas de hielo. Y cerrando la comarca, la laguna de Gallocanta protagoniza cada otoño e invierno uno de los grandes espectáculos naturales de Europa: la llegada de miles de grullas en migración. Para los que busquen naturaleza más recóndita, las hoces del río Piedra en Aldehuela de Liestos son una excursión senderista de las que se recuerdan.

Anento

Dato práctico: la ruta circular al Aguallueve de Anento sale de la oficina de turismo, está señalizada, tiene unos 2,5 km y apenas desnivel, aunque no es apta para carritos; el aparcamiento del pueblo cuesta 2 euros por día. En Gallocanta, el Centro de Interpretación de la Reserva Natural, en la carretera entre Bello y Tornos, organiza en temporada de grullas las rutas guiadas gratuitas De ruta con las grullas: se hacen en fines de semana y festivos, duran unas tres horas, se recorren los observatorios con el vehículo propio y hay que reservar en rednaturaldearagon.com. Está recién renovado

Del Huerva al Campo de Belchite: Goya, cerámica y obras romanas

En el corazón sur de la provincia hay una ruta natural para familias con vena artística: el Taller Escuela de Cerámica de Muel, heredero de una tradición alfarera centenaria y el maravilloso parque donde podemos descansar, y Fuendetodos, el pueblo natal de Goya, donde se puede visitar su casa. Cariñena aporta su casa consistorial, la fuente de la Mora y la fiesta de la vendimia a principios de septiembre. Los aficionados a la historia antigua tienen dos paradas poco conocidas y sorprendentes: la villa romana de La Malena en Azuara y la presa romana de Almonacid de la Cuba, una de las mayores del Imperio que se conservan. En Belchite, junto al conocido pueblo viejo, el listado incluye el pozo de los Chorros, y los senderistas encuentran en Aladrén el barranco de Valhondo.

Dato práctico: en Fuendetodos la entrada es conjunta para la Casa Natal de Goya, el Museo del Grabado y la sala de exposiciones Zuloaga; abre de martes a domingo de 11.00 a 14.00 y de 16.00 a 19.00 (lunes cerrado salvo festivos) y cuesta 3 euros la general, 2 euros la reducida y es gratuita para menores de 16 años. El Taller Escuela Cerámica de Muel, gestionado por la Diputación de Zaragoza, ofrece visitas guiadas con actividades infantiles los sábados por la mañana y jornadas de puertas abiertas gratuitas a lo largo del año, con reserva en el 976 14 52 25 e información en escuelaceramicademuel.es.

Ribera del Ebro y Monegros: momias, meandros y estepa

El eje del Ebro guarda algunos de los planes más originales de la provincia. El más llamativo, el Museo de las Momias de Quinto: quince cuerpos momificados de forma natural en los siglos XVIII y XIX que se exponen en la antigua iglesia del Piquete, en el mismo lugar donde fueron hallados. La visita guiada, lejos de cualquier morbo, convierte cada momia en un relato de historia local que engancha a los niños más curiosos, midiendo siempre la sensibilidad de cada peque. Río abajo, los meandros del Ebro entre Alforque, Cinco Olivas, Alborge y Sástago dibujan uno de los paisajes fluviales más bonitos de Aragón, con el monasterio de Rueda y su arte cisterciense como colofón.

En la orilla opuesta, La Alfranca, en Pastriz, acerca la naturaleza de los sotos y galachos del Ebro con su centro de interpretación, y la ribera alta suma curiosidades como la torre mudéjar de Utebo, la barca de sirga de Torres de Berrellén o la Ínsula Barataria de Alcalá de Ebro, el pueblo que presume de ser la ínsula que gobernó Sancho Panza. Hacia el este se abren los Monegros, la estepa más grande de Europa, con el refugio antiaéreo de la Cueva del Castillo en Monegrillo y el kilómetro cero de Fuentes de Ebro, que marca el centro geográfico de la provincia. Curiosidad extra para el trayecto: en Fréscano, el parque arqueológico de Burrén recupera un poblado de la primera Edad del Hierro, y el embalse de La Loteta se ha convertido en punto de referencia para el windsurf y el kitesurf.

Monegrillo

Dato práctico: el Museo de las Momias de Quinto abre viernes, sábados, domingos y festivos con pases guiados de mañana y tarde, y entre semana con reserva para grupos. La visita dura en torno a una hora y media; la entrada general cuesta 7 euros, la reducida 5 euros (menores de 14 años, entre otros) y los menores de 5 años entran gratis. Las entradas se compran en momiasdequinto.es.

Bajo Aragón-Caspe: el mar interior, un pueblo sumergido y una mina de verdad

El extremo oriental de la provincia se organiza en torno al agua. El embalse de Mequinenza forma a la altura de Caspe el Mar de Aragón, más de cien kilómetros de costa interior, referencia europea de la pesca deportiva y escenario de actividades náuticas en temporada. Caspe aporta la historia con su castillo del Compromiso, y Fabara una joya poco conocida: el mausoleo romano mejor conservado de la península.

Los dos platos fuertes para ir con niños están en Fayón y Mequinenza. En Fayón, el pueblo antiguo quedó sumergido bajo el embalse de Ribarroja en 1967 y hoy solo asoma sobre el agua la torre de la iglesia, una imagen que impacta a cualquier edad y que se descubre en un paseo en llaüt, la embarcación tradicional del Ebro. En Mequinenza, el Museo de la Mina permite entrar en una mina de carbón auténtica y recorrer un kilómetro de galería con maquinaria real, completando la visita con el Museo de la Historia y la memoria de su propio pueblo viejo, también anegado por las aguas.

Dato práctico: en Mequinenza la visita es guiada, conjunta para los dos museos, dura unas dos horas y es imprescindible reservar en museosdemequinenza.com; hay turnos los sábados y domingos, con más pases del 1 de abril al 31 de octubre, la galería es accesible para personas con movilidad reducida y hay aparcamiento gratuito. En Fayón, tanto los paseos en llaüt como el Museo de la Batalla del Ebro, de visita guiada, requieren reserva previa a través de Turismo Fayón (976 635 959, extensión 3).

Consejos para planificar

Tres ideas finales que valen para toda la provincia. La primera, reservar: muchos de estos destinos son pequeños, funcionan con visitas guiadas y aforos limitados, y presentarse sin avisar puede significar quedarse en la puerta. La segunda, comprobar los horarios de invierno, porque buena parte de los museos y monumentos rurales reducen mucho sus aperturas fuera de la temporada alta. Y la tercera, combinar: casi todas estas zonas permiten unir un plan de patrimonio con otro de naturaleza en el mismo día, que es la fórmula que mejor funciona cuando se viaja con niños.

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