[Excursiones] El Dolmen de Belsué, Huesca.

Fotos y texto de Silvia Lanuza.

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Una nueva excursión de nuestra colaboradora Silvia Lanuza. Una facilita y muy interesante para disfrutarla con los más peques. Ponemos rumbo a la provincia de Huesca:

 

¿Cómo dar marcha atrás en el tiempo en sólo una excursión? Fácil: andada a conocer el dolmen de Belsué en la provincia de Huesca, muy cerca del límite provincial con Zaragoza. Sabemos que hay un dolmen muy famoso y cantando: el dolmen de Tella, así lo canta La Ronda de Boltaña. Pero desde Zaragoza, sin madrugar mucho y aprovechando las horas más cálidas de sol elegimos este destino con 2h15m de ida y otro tanto de regreso.

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El sendero está muy bien señalizado de principio a fin, hay sitio para dejar el coche al inicio, es un sendero circular de total 15kms y le llaman “Sendero de los acantilados de Cienfuens hasta el dolmen de Belsué” por si queréis buscar más información. Forma parte de la red de senderos de la Hoya de Huesca y también del Parque natural de la Sierra de Guara.

Sendero Belsué
Desde Zaragoza a Belsué y Santa María de Belsué hay 100 kms. Y en pleno enero pudimos disfrutar de un cielo limpio de nubes aunque con baja temperatura: llevamos gorro, guantes pero también gafas de sol.


Nada más comenzar el camino cruzamos un precioso puente,  todo alrededor estaba escarchado y eran las 12 del mediodía: el agua no discurría sino que estaba congelada debajo del puente.
Aún sin nada de viento hacía fresco. El camino inicial es plano, perfectamente delimitado bordeando la cola del embalse de Belsué que estaba todo congelado.

puente en BelsuéTiramos numerosas piedras, algunas bien pesadas y puntiagudas pero no conseguimos romper el hielo. En 20 minutos cruzamos la presa del embalse. Aquí hay una Y griega para comenzar el sendero circular. Nosotros elegimos el camino de la derecha para regresar por el de la izquierda. Y elegimos bien porque lo que nosotros caminamos fácilmente cuesta abajo hubiera sido terrible hacerlo cuenta arriba. Ajá, buena elección.

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El camino de la derecha nos eleva fácilmente hasta el refugio de Belsué. Nos elevaron las piernas los 400 escalones que hay que subir en tramos tan fáciles que no parecen 400!.

escaleras
Desde el inicio de la ruta hasta el refugio: 45min. En el refugio vimos coches aparcados así que se puede subir en coche hasta aquí, quizás fueran cazadores.
Continuamos la pista, es una pista perfecta, rodada y plana por la que gozamos del sol y empezamos a quitarnos la bufanda y la cazadora gordota. Tras varios tragos de agua y unos chocolates que animaron la caminata llegamos en 1h. al collado para descender rápidamente -30min- hasta el dolmen. Ojo que no hay fuentes en ningún punto del camino, así que dosificad los traguitos.

Por el camino inventamos historias para explicar qué es un dolmen, por qué construyeron esto y nos creímos ser los Croods y hombres prehistóricos. Siempre encontramos una buena excusa para creernos protagonistas de la historia. Así explicamos a nuestros peques de 6 y 8 años que los hombres prehistóricos comían semillas y cazaban, y vivían en grupos, eran un poco brutotes y dedicaban estos túmulos de piedra a sus seres fallecidos.


A nuestra espalda se alzaban verticales los acantilados de Cienfuens: si este paisaje tuviera mar sería seguro destino excursionista de muchos turistas y curiosos.

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La cuesta abajo desde el collado es fácil hacia abajo, por esto aconsejamos este sentido de la marcha y no el contrario. El descenso es fácil, sobre tierra, hierba y piedras, nada resbaladizo y no son necesarios los bastones. Sin dejar el camino continuamos en línea recta siguiendo las estacas que señalizan el sendero, aunque alguna persona desustanciada había arrancado muchos cartelitos de sus postes.


Si se os plantea la duda de por dónde seguir: siempre los postes.
Así de frente hallamos el bello y legendario Salto de Roldán. Cuya historia nos sirvió para cubrir los últimos 300 mts hasta el dolmen.
La historia legendaria cuenta que en s.X el portentoso Roldán se retiraba a Francia, ostigado por los musulmanes, y consiguió librarse de ellos cuando jaleó a su caballo haciéndole saltar el gran cortado de una peña a otra, de la peña de San Miguel a la Peña Amán, dejando sus huellas en la roca. Desde entonces el lugar se conoce por “El salto de Roldán”.
Y hallamos el final de nuestro camino: el dolmen de Belsué con su cartelito explicativo perfectamente detallado.

dolmen de belsuéTras las fotos posadas y robadas al dolmen sacamos nuestras viandas calientes y comimos tan ricamente al sol tras 2h15m de camino sin correr, seguidito pero sin prisas.
Tras unas risas y alguna historia más de otras leyendas tergiversadas comenzamos el camino de regreso. Como es un sendero circular habríamos de volver a la misma pared del embalse de Belsué.

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El camino de regreso es un sendero entre el bosque, bien señalizado, sin peligro, sin desnivel, sin bastones, sin plantas pinchudas. Un sendero jalonado de carrascas y con huellas de haber pasado por allí algún jabalí y también vacas montañesas.

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Todo el camino de regreso trascurre por la solana, cuánto se agradece el sol de invierno!!!.
En 20 min. el sendero atraviesa un canchal de piedras y en media hora más comienza a bordear el embalse de Cienfuens, sin una gota de agua, y pasamos por debajo del acantilado y atravesamos muchos túneles que animaron a los aventureros más peques.  Y así de túnel a túnel el camino nos lleva hasta la presa de Belsué. Biennn, ruta conseguida. Bravo. Ya sólo nos queda llegar al coche en 20 minutos más. El embalse de Belsué seguía tan helado que insistimos con nuestras piedras arrojadizas pero no conseguimos romper el hielo. El coche marcaba 1,5 bajo cero. Con razón empezábamos a tener las orejas frescas.